DOI: 10.18441/ibam.26.2026.91.131-155
Tingting Xia
Universidad de Shanghái, China
xttrain@163.com
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-8605-9887
Verónica Giordano
Universidad de Buenos Aires, Argentina
veronicaxgiordano@gmail.com
ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-7299-6984
En el siglo xxi ha habido un crecimiento exponencial de los estudios sobre el populismo en China (Liao y Zhang 2022). Sin embargo, todavía está pendiente una mirada sobre los que se ocupan específicamente del populismo latinoamericano. El intercambio directo de conocimiento es escaso entre ambas partes y detenerse en los estudios sobre populismo latinoamericano clásico puede ser un buen punto para favorecer el diálogo Sur-Sur.
El artículo se estructura en tres apartados. En primer lugar, traza un breve recorrido de la recepción y usos del concepto de populismo en América Latina para mostrar cómo surge y cómo se acuñan las visiones críticas locales. También se brinda una definición del populismo clásico, ampliamente consensuada en la vasta bibliografía sobre el tema, distinguiéndolo de fenómenos más recientes que han sido caracterizados como populismo. En este apartado se repasan además los aportes de distintos autores que resultan de interés para la comprensión del universo de referencias latinoamericanas con las que dialogan los textos chinos seleccionados para el análisis en este artículo. En segundo lugar, se aborda el origen y las traducciones del concepto de populismo en China mediante un análisis bibliométrico. La identificación de estas traducciones es importante para comprender el apartado siguiente donde se muestra que el uso de tal o cual traducción tiene connotaciones en la visión que se construye del populismo latinoamericano. En la tercera parte, mediante una búsqueda refinada en las bases de datos disponibles, se identifican los estudios que abordan específicamente los populismos latinoamericanos clásicos y se señalan los principales núcleos temáticos, las tendencias en el uso de las traducciones del concepto, los autores latinoamericanos citados en cada caso y las visiones de los autores chinos sobre el fenómeno. En las conclusiones se ofrecen líneas para contribuir al diálogo académico Sur-Sur en el campo de los estudios latinoamericanos.
El concepto de populismo, con pretensión de rigor científico, comenzó a emplearse sistemáticamente en el período de la segunda posguerra en Estados Unidos. En 1954, el sociólogo Edward Shils utilizó el concepto para referirse a un tipo de ideología extrema con la que los de abajo luchan contra las elites (Shils 1954). Por entonces Shils era una figura influyente en los debates de la sociología sobre modernización. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Oficina de Servicios Estratégicos (luego devenida Agencia Central de Inteligencia-CIA) contrató académicos de distintas disciplinas para servir al gobierno durante el conflicto bélico. Entre ellos estuvieron Walt Whitman Rostow y Edward Shils (Feres 2005). Terminada la guerra, Rostow despuntó como el gran referente de la teoría de la modernización y, como se dijo antes, Shils fue conocido por sus estudios sobre el populismo.
Al iniciarse la década del sesenta, los debates sobre la modernización y el populismo influyeron el ambiente académico en América Latina. En Argentina, el sociólogo ítalo-argentino Gino Germani vinculó ambos conceptos al considerar que el populismo era una respuesta a las contradicciones de las sociedades industriales en desarrollo, en particular el conflicto entre las clases trabajadoras y las élites tradicionales. Germani hizo una contribución fundamental en la institucionalización de la sociología latinoamericana y el pensamiento sobre la modernización. Este autor utilizó la expresión “movimientos nacional-populares” (Germani 1962) y en los años posteriores se convirtió en una figura central del debate sobre populismo. Su perspectiva fue original en la medida en que al intentar explicar el desvío respecto del modelo de modernización universalista acuñado en Estados Unidos, contribuyó a una visión sobre la modernización históricamente situada. Puede decirse que Germani prefiguró la articulación del pensamiento crítico latinoamericano.
En 1965, bajo el auspicio del Royal Institute of International Affairs (Chatman House), se realizó en Londres una conferencia titulada “Obstáculos para el cambio en América Latina”. En esta reunión participaron intelectuales destacados dentro del pensamiento crítico latinoamericano, como Celso Furtado y Orlando Fals Borda (Gil 1967), junto a otros más alineados con la sociología de la modernización, como el argentino Torcuato Di Tella, promotor de la sociología científica en su país. El trabajo pionero de este último, “Populismo y reforma en América Latina”, utilizó el concepto para referir a movimientos y partidos que combinan movilización de masas con liderazgos fuertes (Di Tella 1965).
En 1967 se celebró una conferencia académica internacional en la London School of Economics para discutir la definición y caracterización del populismo (Ionescu y Gellner 1970).1 La intención era determinar si existía una sola forma de este fenómeno y qué tenían en común los distintos movimientos englobados en ese concepto. Tras este evento, el uso del mismo se generalizó y se multiplicaron los debates, siendo una de las mayores controversias su definición como ideología, como forma de Estado, como movimiento, como partido, como liderazgo, como acción política o forma de articulación política, entre otras atribuciones.
Sin duda la mayor atención a la relación entre modernización y populismo en Estados Unidos e Inglaterra influenció los nacientes estudios latinoamericanos en América Latina en los años sesenta. Germani y académicos afines buscaron explicar el desvío y singularidad latinoamericana. Sobre esta base, se edificó el denominado pensamiento crítico latinoamericano. que acuñó modelos propios tomando distancia tanto de las interpretaciones espejadas en el Norte como de la ortodoxia marxista. Desde perspectivas marxistas, el populismo fue objeto de estudio por parte de intelectuales como Francisco Weffort (1968), quien señaló como rasgo definitivo la alianza policlasista en el Estado, y Octavio Ianni (1975). El clásico libro de Fernando H. Cardoso y Enzo Faletto (1969), imbuido en los debates sobre la dependencia, dedicó un capítulo al nacionalismo y populismo. Otros aportes fueron desacoplando progresivamente el concepto de los marcos de la modernización. Ernesto Laclau (1977) lo situó en el campo de la política como una forma de interpelación popular-democrática antagónica a la ideología dominante. Por su parte, Guillermo O’Donnell (1973) pensó la relación entre modernización y autoritarismo, desacoplando la primera de la democracia liberal.
A partir de las contribuciones de estos autores, el concepto de populismo ha sido objeto de una recurrente “inflación semántica” (Ansaldi y Giordano 2012, 86). No es este el lugar para reseñar exhaustivamente el enorme caudal de la producción académica latinoamericana acumulada durante más de un lustro. A los fines de este artículo, es suficiente decir que muchos autores coinciden en señalar al cardenismo en México, el peronismo en Argentina y el varguismo en Brasil como las experiencias populistas latinoamericanas clásicas. Los populismos clásicos se caracterizan por
el surgimiento político de las masas en las condiciones creadas por la crisis de la dominación oligárquica y de la crisis de la idea, más que de la paupérrima práctica, de la democracia liberal, en una coyuntura de ensayos de desarrollo autónomo relativo y de urbanización e industrialización en países agrarios y dependientes (Ansaldi y Giordano 2012, 87).
En suma, hay consenso en considerar que los populismos clásicos constituyen Estados populistas. Se sostiene que estos fenómenos adquieren significación histórica por su dimensión de estatalidad en condiciones históricas particulares (Viguera 1993; Águila y Viano 1999; Ansaldi y Giordano 2012). El consenso en torno a esta idea se articuló en respuesta a ciertas corrientes de pensamiento sobre el populismo que en los años noventa comenzaron a utilizar el concepto para abarcar un conjunto heterogéneo de fenómenos. En efecto, el concepto fue reutilizado para referir a gobiernos que abrazaron el neoliberalismo, como Alberto Fujimori en Perú, Carlos Menen en Argentina, Fernando Collor de Mello en Brasil, Carlos Salinas de Gortari en México, Abdalá Bucaram en Ecuador. Estas experiencias fueron caracterizadas como neopopulismo, asociando el concepto a la apertura económica y financiera, el achicamiento del Estado y el regionalismo abierto. Fundamentalmente, se trata de un concepto acuñado en Estados Unidos y Europa, de la mano de autores como Keneth Roberts (1995) y Kurt Weyland (1996). Desde América Latina, se han señalado las características contrastantes de este fenómeno de los años noventa respecto de los procesos anteriores de populismos clásicos y la inconveniencia de recurrir al mismo concepto, aunque antecedido por el sufijo neo.
Una nueva oleada de experiencias políticas a inicios del siglo xxi condujo a otro desplazamiento en el uso del concepto. En esta ocasión, fue utilizado para caracterizar experiencias que despuntaron por su confrontación con el neoliberalismo, como los casos de Hugo Chávez en Venezuela, Inácio Lula da Silva en Brasil, Néstor Kirchner y Cristina Fernández (de Kirchner) en Argentina, Evo Morales en Bolivia o Rafael Correa en Ecuador. Los autores latinoamericanos que estudiaron estas experiencias dialogaron, con mayor o menor coincidencia, con el concepto de populismo del filósofo argentino Ernesto Laclau (1977; 2005), particularmente con sus nociones de articulación política y antagonismo discursivo. Los trabajos de Laclau, desarrollados desde Inglaterra (en donde se estableció en 1969), constituyeron un canal importante para el diálogo entre la academia latinoamericana y la global.2
Con la multiplicación de usos del concepto, comenzó a hablarse cada vez con mayor frecuencia de la existencia de “olas de populismo”. En este marco, se instaló el debate sobre la relación entre populismo y democracia, enfocado primordialmente en decidir si se trata de un fenómeno con características positivas o negativas respecto de este tipo de régimen. De este debate participan académicos muy prolíficos, como el ecuatoriano Carlos de la Torre, radicado en Estados Unidos desde inicios de los años noventa, quien pone el foco en los denominados populismos radicales del siglo xxi y en las tensiones entre democracia y autoritarismo (enfatizando esto último, sobre todo, en el caso de Ecuador); y Cristóbal Rovira Kaltwasser, politólogo chileno y recientemente colaborador con Cas Mudde en varias obras sobre populismo.
Además de reconocer la existencia de populismos de izquierda, Rovira Kaltwasser (2018) postula la noción de populismo de derecha desde una perspectiva comparativa global, una conceptualización que tiene inspiración en los trabajos de Mudde (2007). En América Latina, algunas de las referencias histórico-empíricas de la noción de populismo de derecha son: la varias veces candidata Keiko Fujimori en Perú, el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil o el de Javier Milei en Argentina, entre los casos más sonados. Desde una perspectiva crítica, Claudio Katz (2023) se ocupa de desmenuzar el enjambre conceptual de la asociación entre populismo y derecha. Por su parte, Gerardo Aboy Carlés (2024) habla del uso de “comodín” del populismo y propone reponer una mirada histórica. En cambio, María Casullo (2019) refiere a los populismos recientes y aporta una definición mínima basada en el antagonismo discursivo, poniendo el énfasis en su capacidad de repolitización e inclusión de las masas. Más allá de la multiplicidad de significados, usos y referencias, en América Latina hay, como ya se dijo, consenso respecto de la noción de populismo clásico.
La aparición del concepto de populismo aplicado a la realidad histórica de China se remonta a la publicación del texto de Vladimir Lenin Democracia y populismo en China (1912). Inicialmente, los principales temas de estudio en este país con relación al populismo han sido la acción y el pensamiento de los populistas rusos, el pensamiento de Marx sobre las cuestiones sociales rusas, la discusión sobre si existe populismo en el pensamiento de Mao Zedong3 y cómo se evalúa el proceso histórico de la revolución socialista de China. Lin Hong (2007a) muestra que los estudios sobre el populismo ruso empezaron temprano, con el trabajo de Qu Qiubai en 1927, quien hizo un análisis sobre su origen, historia, teoría y prácticas. La misma autora señala que hubo una discusión sobre este tema para discernir si existía populismo en la etapa inicial de la construcción socialista en China. Entre los autores que participan de esa discusión están: Hu Sheng (1999), que planteó la reevaluación de la teoría de la neodemocracia de Mao Zedong; Hu Yan (1999), que refirió al vínculo entre populismo y socialismo; y Sha Jiansun (1999), que adhirió a la postura de considerar científicamente a Mao Zedong y sus pensamientos.
Desde el inicio del proceso de la apertura y la reforma en 1978, el concepto de populismo ha cobrado renovado interés en la academia de China, que ha buscado conocer y comparar diferentes experiencias históricas. Esto ha provocado reflexiones acerca de la traducción del concepto, del que existen varias acepciones. Inicialmente, Mincui zhuyi (民粹主义) fue el concepto utilizado para referirse al movimiento ruso en la traducción china de los textos de Lenin en los años veinte del siglo pasado. Min significa pueblo, cui significa esencia, zhuyi refiere al sufijo ismo. Algunos autores, como Pan Wei (2022), argumentan que, como Lenin tenía una actitud crítica hacia el movimiento ruso, los chinos también lo consideran un término negativo.4
Lin Hong (2007a, 39-41), académica de ciencias políticas, identifica dos interpretaciones del término Mincui. Por un lado, algunos académicos sostienen que esta expresión alude principalmente a “tomar al pueblo como lo esencial”, es decir, una situación en la que las élites manifiestan un culto hacia el pueblo, del cual consideran que emanan la inteligencia y la creatividad. Por otro lado, otros académicos señalan que el término lleva implícita la idea de que las élites reconocen la importancia del pueblo, pero simultáneamente lo consideran ignorante y atrasado. En la práctica, este segundo enfoque revela que las élites suelen instrumentalizar al pueblo como herramienta para alcanzar sus objetivos políticos. Desde esta perspectiva, el populismo es considerado un artificio del elitismo.
El proceso de reforma y apertura impactó en el ámbito académico tanto como en los ámbitos económico y político. Así, en relación al populismo surgieron estudios que ofrecieron otras acepciones. En los años ochenta, se utilizó la expresión Pingmin zhuyi (平民主义) para referir a la experiencia del Partido Popular de Estados Unidos en el siglo xix y al pensamiento populista en el movimiento de la Nueva Cultura en China (1919). Pingmin significa pueblo plebeyo, contrapuesto a la noción de élite. Esta acepción tiene un tono neutral. Pan Wei (2022) aboga por el uso de esta expresión pero su sugerencia no ha tenido mucho impacto en los círculos académicos de China.
En referencia a los casos latinoamericanos, inicialmente se utilizó la expresión Renmindang zhuyi (人民党主义).5 Dang significa partido, renmin es la traducción más fiel de pueblo, pero el término Renmin zhuyi como traducción de populismo tampoco tuvo mucho éxito en el ambiente académico de China y su uso fue escaso, tal vez porque esta traducción no se distancia mucho de Renmin Luxian (La línea de masa) de Mao Zedong. Xiao Feng (1982) discutió la pertinencia de la traducción Renmin zhuyi argumentando que se trata de un término que alude al nombre de un partido peruano y, alternativamente, sugirió usar la expresión Minzhong zhuyi (民众主义) con intención de diferenciar al populismo latinoamericano del fenómeno ruso (que, como se dijo arriba, es referido con el término Mincui). Minzhong refiere a la masa y tiene una connotación neutral, evitando así las polémicas en torno a la experiencia rusa y buscando captar la especificidad del fenómeno, distinguiéndolo tanto de la experiencia de Mao en China como de su asociación estrecha con el APRA.
Actualmente, las dos traducciones más corrientes del vocablo populismo en China son Mincui zhuyi y Minzhong zhuyi. Un relevamiento en CNKI (China National Knowledge Infrastructure)6 permite observar la evolución histórica del uso de ambas traducciones. Los gráficos 1 y 2 muestran esta distribución temporal:

De acuerdo a la búsqueda realizada en CNKI, desde 1956 el total de entradas que utilizan la expresión Mincui zhuyi son 538 (Gráfico 1). Al comienzo, la distribución de los registros en la línea de tiempo es pareja y a partir de 1999 aumentan (con más de treinta publicaciones por año), alcanzando un pico en 2017. Puede inferirse que este aumento ocurrió debido a la mayor atención al fenómeno del populismo en el contexto de la llegada de Donald Trump al gobierno en Estados Unidos y el referéndum del Brexit, que reanimaron los debates sobre el tema. Según datos relevados en la misma base, entre los autores más citados en los estudios que se ocupan de las experiencias de populismo fuera de China están Yu Keping (1997 y 2017), Fan Gang y Zhang Xiaojing (2008), Liu Yu (2016) y Tong Dezhi (2017). Estos autores intentan adoptar una actitud objetiva, mencionando tanto el lado positivo como el lado negativo del fenómeno, aunque las críticas ocupan mayor espacio y se centran sobre todo en la polarización política y el estancamiento del desarrollo económico. Como se verá más adelante, dos de estos trabajos (Yu 1997; Fan y Zhang 2008) mencionan al populismo en América Latina como parte de las referencias empíricas que utilizan.
En contraste, según la consulta realizada en la misma base de datos, entre los artículos que usan la traducción Minzhong zhuyi (Gráfico 2), las entradas son en total 239, y no superan las 15 por año en todo el período, con picos entre 2005 y 2014. Cabe recordar que Xiao (1982) sugirió Minzhong como la traducción de preferencia para abordar los populismos latinoamericanos. Entonces, es posible explicar la mayor frecuencia de registros que utilizan esta expresión por su coincidencia con el auge de la denominada marea rosa o populismo radical en América Latina en aquellos años. Entre los autores incluidos en este grupo se encuentra Pan Fang (2024), quien recientemente ha reflexionado sobre las distintas implicancias del uso de Mincui y Minzhong. Como antes Xiao (1982), este autor propone usar Minzhong para el populismo en América Latina y Mincui para el populismo ruso con el argumento de que el movimiento populista en Rusia tiene características distintas de las de los populismos de América Latina y por lo tanto no se puede usar el mismo término para referir a uno y otro caso. Como se verá más adelante, aunque en tiempos más recientes es cada vez más frecuente el uso de la expresión Mincui, hay autores que todavía mantienen Minzhong para referir al populismo en América Latina.
En China, la reflexión sobre el populismo latinoamericano comenzó a desarrollarse hacia fines de los años setenta, conforme surgió un ámbito específico de estudios latinoamericanos en este país. En 1973 se publicó Historia de los países latinoamericanos de Li Chunhui, un texto manuscrito que es una marca pionera y una de las referencias más destacables de la fase inicial de producciones sobre América Latina en China (Feng 1988). En esta obra se mencionan las experiencias históricas del populismo clásico latinoamericano como un movimiento democrático nacional, pero todavía sin usar el concepto de populismo.
En esta etapa inicial, cuando en China recién se empezaba a estudiar América Latina, los académicos compraban libros y materiales principalmente desde la Unión Soviética, y utilizaban la teoría marxista para analizar los regímenes populistas latinoamericanos. Se estudiaba el fenómeno desde una perspectiva de clases, considerando a los líderes (populistas) como reformistas burgueses cuya acción de transformación no involucraba la estructura económica ni el sistema agrario. Por entonces, se evaluaba negativamente estas experiencias afirmando que no podían ser consideradas verdaderas revoluciones. Aún no había una comprensión profunda de las características de la movilización y la organización política del populismo latinoamericano, por falta de material y por falta de conocimiento sobre el concepto, las teorías y la historia de la región. El caso que más llamó la atención es Argentina, con las obras Perón y Argentina (VV AA 1974) y La biografía de Perón (Tian 1984), que comparten aquella visión todavía incipiente de acercamiento a la realidad latinoamericana. En estas obras, no se utiliza el concepto de populismo para el análisis.
Desde el inicio de la reforma y apertura en 1978 hasta mediados de la década de 1990, los estudios latinoamericanos en China se centraron principalmente en la historia general de la región y en temas específicos sobre su evolución histórica, como el “descubrimiento” de América, la figura de Simón Bolívar, las guerras de independencia y el desarrollo del capitalismo temprano, entre otros. Entre estos estudios, hay artículos esporádicos que abordan el tema específico del populismo latinoamericano. Un texto pionero de la investigación china sobre el populismo latinoamericano es “Perón y el peronismo” de Shuang Ye (1980). Este artículo presenta los principales rasgos políticos de los gobiernos de Juan Domingo Perón y analiza las ideas del peronismo, como la doctrina de la justicia social y las prácticas reformistas implementadas en Argentina. También, resume el carácter de clase del fenómeno a partir de analizar las condiciones históricas de su surgimiento. Pero cabe aclarar que aborda el tema sin utilizar el concepto de populismo.7
Como parte de las transformaciones ocurridas a partir del proceso de la reforma y la apertura, en diciembre de 1979 se fundó en Beijing la Sociedad de Estudios de Historia de América Latina. Ese mismo año, se publicó la Colección de Estudios Latinoamericanos, enseguida rebautizada como Journal of Latin American Studies (Connelly y Cornejo Bustamante 1992). En 1981, el Instituto de Estudios Latinoamericanos pasó a depender de la Academia de Ciencias Sociales con sede en Beijing, asumiendo tareas de carácter más académico. En esta fase inicial, como ya se ha dicho, se destaca el trabajo de Xiao (1982) que propone la traducción Minzhong para referir al populismo latinoamericano. En esos años, se publicaron unos pocos trabajos sobre populismo: el de Duan Juhua (1985) sobre el varguismo en Brasil y el de Xu Baohua (1987) sobre el gaitanismo en Colombia (este último no es un caso considerado clásico, pero suele ser estudiado como expresión de populismo frustrado a causa del asesinato del líder). En ambos trabajos se usa la expresión Minzhong. De la misma época, hay un texto de Lin Ning (1984), que se ocupa de periodizar la historia contemporánea de América Latina y en el que se usa la traducción Mincui. Pero como el eje del trabajo es la definición de la contemporaneidad en términos generales (y no del populismo) es comprensible que utilice la expresión Mincui, más extendida en China, y no Minzhong, más identificada con la especificidad histórica del populismo en América Latina. En estos textos no hay referencias a autores latinoamericanos sobre populismo.
Como se ha señalado anteriormente, desde fines de los años noventa ha habido una proliferación de trabajos sobre el tema. Los dos gráficos expuestos más arriba muestran que en China la reflexión sobre populismo está tan vigente como en América Latina y Occidente. Asimismo, las disquisiciones sobre la traducción del término populismo dan cuenta de que se trata de un problema de investigación apasionante y persistente: el populismo sigue siendo una liebre esquiva y es pertinente continuar pensando su delimitación conceptual y referencias histórico-empíricas.
Con el nuevo impulso a la política de la reforma y la apertura a partir de 1992, se crearon en China instituciones y herramientas que contribuyeron a la modernización de los estándares académicos. En 1992 se publicó el CJC (Core Journal of China, Universidad de Pekín), y en 1998 se fundó el CSSCI (Chinese Social Science Citation Index), que son las plataformas académicas de uso más frecuente y amplio en China.8 De estas bases, se han seleccionado únicamente aquellos artículos que abordan el fenómeno del populismo latinoamericano clásico.9 Mediante una revisión manual de este conjunto, se identificaron 29 entradas más relacionadas con el tema.10 Además de estos 29 registros, en el corpus seleccionado para este artículo se incluyen 2 libros que son estudios de síntesis teórico-empírica sobre el populismo latinoamericano.11 En los párrafos que siguen, se analizan los 31 estudios que conforman este corpus, clasificándolos en cinco núcleos temáticos.12
Un primer grupo de estudios se centra principalmente en el proceso de modernización de mediados del siglo xx. En ellos se argumenta que el populismo es un fenómeno vinculado al proceso de industrialización en América Latina. En la valoración de este proceso en términos políticos, se asocia el populismo al autoritarismo. En un trabajo pionero de ciencia política y con aspiración de formulación teórica, Yu Keping (1997) ofrece una definición general de populismo, con una referencia a América Latina y en particular el caso del peronismo en Argentina. Yu considera que el populismo es un concepto y un fenómeno ambiguo según se presente como movimiento social o estrategia política. También lo define como un concepto y un fenómeno dual, con aspectos positivos como la democracia directa y negativos como el ejercicio autoritario del poder. En términos económicos, lo vincula a la redistribución de la riqueza, pero también a las crisis por déficit fiscal. Como conclusión sostiene que el populismo puede ser la piedra de toque de la modernización o un gran obstáculo. En este caso, la única referencia a autores latinoamericanos es a Di Tella (1965), que como se ha visto se inscribe en los trabajos pioneros que reflexionaron sobre el populismo bajo la influencia de la sociología del cambio social en auge en Estados Unidos en la segunda posguerra.
En la misma línea, la especialista en ciencia política Lin Hong (2007b) analiza el populismo, principalmente en referencia al caso del peronismo, y sostiene que es una forma política de control social que tiende a evitar los grandes conflictos y las posibles revoluciones durante la fase de modernización de mediados del siglo xx en América Latina. Al mismo tiempo, sostiene que el populismo en el gobierno tiende a concentrar el poder en pocas manos y socavar el equilibrio de poderes, lo cual obstaculiza el proceso de democratización. En este caso, las referencias a autores latinoamericanos son a Germani (1978), en un texto sobre autoritarismo, fascismo y nacional-populismo y al volumen completo de los trabajos presentados en la ya mencionada conferencia “Obstáculos para el cambio en América Latina” donde se publicó el texto de Di Tella (1965). Lin Hong (2007a) es también autora de uno de los libros que sistematizan el conocimiento sobre populismo en términos conceptuales, teóricos y empíricos, dedicando un capítulo al fenómeno en América Latina. En referencia al peronismo, cita a Di Tella (1965) y el mismo texto de Germani (1978) mencionado antes. Es decir, la influencia de lecturas latinoamericanas corresponde a trabajos pioneros y clásicos, enmarcados en la sociología de la modernización. Este conjunto de textos utiliza el término Mincui zhuyi.
También en el campo de la ciencia política, Jiang Shixue (2003) analiza los populismos clásicos en relación al proceso de modernización y sostiene que se trata de un fenómeno multiclasista que promueve una amplia participación electoral y que tiene un liderazgo carismático y un partido fuerte. Pero al mismo tiempo advierte que en términos de políticas económicas el fenómeno no es sostenible porque se ignoran los peligros de la inflación y el déficit fiscal. En este caso la única referencia es al clásico libro de Fernando H. Cardoso y Enzo Faletto (1969), que tiene una mirada integral de la modernización, relacionando la economía, la política y la sociedad en su mirada sobre el populismo. Pero en este caso usa la expresión Minzhong.
Otros autores que estudian el populismo en relación al proceso de modernización también utilizan la traducción Minzhong. El especialista en estudios latinoamericanos, Su Zhenxing (2006) explica la causa del surgimiento de los populismos clásicos como parte del camino “propio” hacia la modernización en América Latina, desestimando la validez de leyes generales pensadas en y para otras realidades. En referencia a México, Argentina y Brasil, Su afirma que el populismo juega un papel clave para el desarrollo nacional, y califica de tortuoso al proceso de modernización en la región. En este texto, las referencias a autores latinoamericanos son a Raúl Prébisch, teórico de la dependencia y el capitalismo periférico, y a Fernando Fajnzylber, una figura también vinculada a la CEPAL que se ocupó de problematizar la industrialización como proceso trunco. Es decir, aunque hay referencias a la perspectiva crítica latinoamericana, no hay citas de autores específicos de esta corriente de pensamiento sobre el populismo.
También, Dong Jingsheng (2004b) y Pan Fang (2006) se ocupan del mismo asunto en el campo de la historia y los estudios latinoamericanos y distinguen entre los populismos tempranos y los clásicos. Pan Fang (2006) argumenta que el gobierno de Hipólito Yrigoyen es el germen del populismo clásico en las primeras décadas del siglo xx en Argentina. Considera que el ascenso del pueblo en esos años es una enorme fuerza impulsora para la modernización y la industrialización, pero sostiene que es con el populismo clásico que estas tendencias alcanzan su madurez. Como en el caso de Su (2006), este autor acentúa el carácter dinamizador del populismo en relación a la modernización, pero no cita fuentes latinoamericanas. Por su parte, Dong (2004b) matiza estas ideas y sostiene que el vínculo entre populismo e industrialización no es tan obvio en su primera fase, señalando que en Uruguay, bajo el gobierno de José Batlle y Ordoñez en las primeras décadas del siglo xx, no hubo un proceso de industrialización. Según este autor, tampoco José Velazco Ibarra en Ecuador pudo implementar la política de distribución de ingreso en sus sucesivos gobiernos desde los años 1930. Dong resume las características del populismo temprano y clásico, y acentúa las tensiones inherentes al proceso de desarrollo y de modernización: entre la acumulación capitalista y la redistribución; la libertad y la igualdad; la participación de las masas y la estabilidad del orden. Cabe señalar que el único autor latinoamericano que cita Dong en este texto es el economista Sebastián Edwards, de origen chileno graduado en la Universidad de Chicago en 1978 y ciudadanizado en Estados Unidos donde reside desde entonces. Edwards es coautor con Rudiger Dornbusch de un texto emblemático de los años noventa que relaciona el populismo con el colapso económico (Dornbusch y Edwards 1991).
Merece especial atención la trayectoria de Dong Jingsheng, latinoamericanista prolífico, cuya obra ilustra la evolución del uso de la traducción. En sus primeros escritos utilizó la expresión Minzhong zhuyi.13 Sin embargo, en los últimos años, Dong optó por usar el término Mincui zhuyi. En dos de sus trabajos recientes, revisa el concepto de populismo desde el punto de vista teórico y general (Dong 2017 y 2020a).14 Sobre la política económica del populismo clásico, argumenta que no siempre es expansionista y que los populismos clásicos no están rígidamente ligados a una determinada política económica. En referencia a Argentina, sostiene que el presidente Perón aplicó políticas económicas expansionistas a finales de la década de 1940, pero a principios de la década de 1950 aplicó políticas económicas de austeridad bastante ortodoxas. En el primero de los textos, Dong utiliza como fuentes varios textos de De la Torre (sobre la seducción del populismo: De la Torre 2010; y sobre el populismo en el siglo xxi: De la Torre y Amson 2013), y también uno de Mudde y Rovira Kaltwasser (2017) donde se plantea la dicotomía exclusión/inclusión y otro sobre la ambivalencia del fenómeno, entre amenaza y correctivo. También cita dos libros de referencia frecuente: el de Dornbusch y Edwards (1991), sobre los aspectos macroeconómicos negativos del populismo, y el de Laclau (2005), que hace hincapié en los aspectos discursivos del antagonismo. En el segundo trabajo mencionado, Dong hace referencia a De la Torre en el libro que presenta al populismo como seducción (2010) y a otro texto de Germán Campos-Herrera y Sebastián Umpiérrez de Reguero (2019), que abordan el pasado, presente y futuro del populismo, también citando a De la Torre entre otros.
A diferencia del antes mencionado trabajo de Duan (1985), que estudia el populismo brasileño desde un punto de vista histórico (citando al propio Vargas y al especialista brasileño Octavio Ianni), en su estudio sobre el mismo caso, Dong (2020b) recurre a textos clásicos como los de Laclau (1977) y Germani (1978), que reflexionan sobre el fascismo en relación al populismo, y recurre también a textos producidos en el hemisferio norte, como los ya mencionados de Dornbusch y Edwards (1991) y Mudde y Rovira Kaltwasser (2017), como también al Oxford Handbook of Populism de Rovira Kaltwasser et al. (2018) y un texto de De la Torre sobre la seducción populista (2010). En un libro que aborda de manera integral el populismo, Dong (2023) propone la unificación de las formas de denominar el populismo y sugiere la utilización de la expresión Mincui, argumentando que esta unificación facilita los análisis comparativos con casos de otras partes del mundo. De hecho, Dong (2023) habla del giro a la izquierda de América Latina en el siglo xxi con características populistas y del amplio impacto del populismo de derecha en Europa. El autor recupera las mismas referencias a autores latinoamericanos utilizadas en sus trabajos previos. Cabe decir que el uso de Mincui no solo es sugerido para abordajes comparativos, sino que también suele estar asociado al mayor peso de las limitaciones del populismo, lo cual se correlaciona con las fuentes que Dong utiliza, entre las cuales los trabajos de De la Torre y el libro de Dornbusch y Edwards son destacados por sus apreciaciones negativas del fenómeno, basadas en sus afinidades con la escuela del liberalismo ortodoxo. Se trata de uno de los textos más influyentes en el medio académico chino, que instaló la idea del populismo como factor causal de desequilibrios macroeconómicos
Un segundo grupo de trabajos se enfoca estrictamente en la dimensión económica. En todos los textos de este grupo se utiliza la expresión Mincui zhuyi. Estos estudios tienen en común el interés por extraer lecciones para China. Uno es el de Fan Gang y Zhang Xiaojing (2008), situado en el campo de la economía, donde se afirma que la mayor traba del desarrollo para América Latina es la política de bienestar del populismo, o sea, el aumento del bienestar a través de la redistribución de ingresos sin considerar las limitaciones fiscales y las que imponen los mecanismos del mercado a la dominación política. Este artículo tiene gran difusión en el medio académico latinoamericanista chino (con 174 citas académicas) y cita el ya mencionado libro de Dornbusch y Edwards (1991), donde escriben además autores latinoamericanos de peso político como Federico Sturzenegger, actual ministro de Desregulación y Transformación del Estado del gobierno de Javier Milei en Argentina.
Fan y Zhang hablan de la “latinoamericanización” (La Mei Hua), un término muy difundido en China que refiere a la “trampa de crecimiento” (Zengzhang Xianjing), es decir, a un impacto negativo del aumento del gasto público destinado a políticas de bienestar sobre el desarrollo económico y el cumplimiento de las leyes de mercado. Como se dijo, este artículo cita el trabajo de Dornbusch y Edwards (1991), que abonó la idea del populismo como factor causal de desequilibrios macroeconómicos. Cabe decir, que esta ha sido uno de las ideas pilares del neoliberalismo en América Latina en su antagonismo con formas no liberales de la democracia de masas y del desarrollo nacional que son precisamente las que promovieron los populismos clásicos.
Desde una perspectiva similar, Zhao Jujun (2015) también habla de las políticas de bienestar del populismo latinoamericano y las considera de modo negativo. Sostiene que el populismo genera una expectativa de bienestar indefinido, que luego no se puede sostener en el tiempo porque el gasto público para el consumo supera el gasto público orientado a la producción, lo que eventualmente lleva al colapso de la economía nacional. Se trata de un estudio que mira al populismo latinoamericano para iluminar el caso de Tailandia, comparando los populismos latinoamericanos de mediados del siglo xx con la experiencia de gobierno de Thaksin Shinawatra del siglo xxi. De modo tajante, considera al populismo como un fenómeno carente de Estado de Derecho y a las políticas de bienestar como responsables de la exacerbación de la polarización social. Las referencias a autores latinoamericanos son variadas, como Laclau (1977 y 2005), que desacopla los atributos políticos del populismo de las condiciones históricas particulares y se enfoca en la articulación discursiva enfatizando en los aspectos positivos; Dornbusch y Edwards (1991), que subrayan los aspectos negativos en referencia a la macroeconomía; y otros dos textos de Mudde y Rovira Kaltwasser (2012, 2013) que se enfocan en la comparabilidad y en la dicotomía inclusión/exclusión, respectivamente, y buscan presentar un tono neutral apegado a la objetividad científica.
Fang Lianquan (2015), también en el campo de la economía, estudia la “trampa del ingreso medio” (Zhongdeng Shouru Xianjing) en referencia al caso de Argentina, desde el primer peronismo hasta los inicios del siglo xxi. El autor evalúa que el “populismo de bienestar”, es decir, la promoción insistente de políticas de bienestar, está en la base del fracaso de su sistema de seguridad social. Fang cita al economista argentino Felipe de la Balze (1995) que además de académico ha sido director y asesor de empresas y fondos de inversión argentinas e internacionales, entre otros antecedentes destacables. También, al historiador argentino Ezequiel Adamovsky (2015), en un texto breve de opinión en el que recorre los usos históricos del concepto de populismo y distingue los que tienen una visión positiva de los que asumen una visión peyorativa.
Zhang Haomiao (2021) también estudia las políticas de seguridad social en Argentina en relación con el desarrollo económico, argumentando que el populismo del bienestar es un obstáculo. Hay unas pocas referencias a autores latinoamericanos pero que no se ocupan del populismo en particular.
Un tercer grupo reúne los trabajos que se ocupan del populismo primordialmente como forma de gobierno. En general, estos trabajos provienen del campo del derecho y de la ciencia política. En este grupo prevalece la traducción Mincui zhuyi y comúnmente se caracteriza a la cultura política populista con tono autoritario. Xia Li’an (2000a) estudia el populismo clásico de Argentina, al cual define por sus rasgos corporativistas y como resultado de la movilización de masas durante la industrialización y modernización. En este trabajo no hay referencias a autores latinoamericanos. En un trabajo posterior, Xia y Ye (2005) realizan un estudio del populismo latinoamericano orientado al contrapunto con el caso de China y refieren a la “latinoamericanización” que, como se ha dicho, es vista como un factor negativo para la continuidad del desarrollo económico. En este texto, los autores mencionan que el populismo latinoamericano genera oposiciones binarias: inclusión social vs. desigualdad económica, alternancia entre democracia y autoritarismo, distancia entre las leyes y las prácticas, entre otras. Si bien en el primero de los trabajos Xia utilizó la expresión Minzhong zhuyi, en este segundo texto los autores utilizan la expresión Mincui zhuyi, lo cual se condice con el énfasis en la carga peyorativa que se le adjudica a este término. En este trabajo tampoco hay referencias a autores latinoamericanos que estudien el populismo, aunque cabe destacar que a propósito de la cuestión del desarrollo cita a Celso Furtado, referencia emblemática del pensamiento crítico latinoamericano.
Desde el campo de la ciencia política, Zhang Xinyu (2019) debate sobre las distintas traducciones del concepto de populismo y finalmente también propone la unificación de las distintas acepciones en torno a la expresión Mincui zhuyi para pensar la relación entre populismo y democracia. Zhang Xinyu refiere a autores latinoamericanos ya mencionados, como Di Tella (1965) y Germani (1978), y a otro trabajo de esa misma fase inicial de reflexión sobre la modernización, O’Donnell (1973). También refiere a otros autores más recientes como De la Torre, en el libro sobre el populismo como seducción (2010), y Rovira Kaltwasser, en un texto sobre la ambivalencia del populismo (2012) y otro sobre la dicotomía exclusión/inclusión (Mudde y Rovira Kaltwasser 2013). En otro de sus trabajos, Zhang Xinyu (2021) aborda la tensión entre democracia y populismo a fin de proponer un modelo de análisis general. Las referencias a autores latinoamericanos son nuevamente a De la Torre en el libro sobre el populismo como seducción (2010) y dos trabajos más del mismo autor: sobre el populismo en la tensión entre autoritarismo y democratización (2013) y sobre el regreso del pueblo (2008). También hay referencias a Rovira Kaltwasser, en su texto sobre la ambivalencia del populismo (2012) y otros dos textos de este mismo autor con Mudde en los que se enfocan en la comparabilidad (2012) y en la dicotomía inclusión/exclusión (2013), respectivamente. Salvo escasas menciones a los populismos clásicos, este texto se concentra en el giro a la izquierda de América Latina en los inicios del siglo xxi, con particular atención a la experiencia de Hugo Chávez en el gobierno de Venezuela. En su modelización, la autora concluye que el partido populista en el poder ejerce influencias negativas y que el partido populista en la oposición ejerce influencias positivas sobre la democracia.
Como se ha dicho, también Lin Hong (2022a y b) va más allá de pensar la cultura política del populismo, elevándolo a la categoría de modelo de desarrollo con características económicas y políticas propias. La autora cree que la resiliencia del populismo a lo largo de la historia demuestra su vocación por encontrar una vía de desarrollo alternativa. Considera que tanto el populismo clásico, enfrentado al liberalismo, como el populismo en el siglo xxi, confrontando al neoliberalismo, son los esfuerzos locales en la búsqueda de un desarrollo autónomo. En Lin Hong (2022a) las referencias son a Germani (1978) y para los aspectos económicos se alude a autores con visiones contrastantes como Raúl Prébisch y el libro editado por Dornbusch y Edwards (1991). También se menciona a De la Torre sobre el populismo como seducción (2010) y a Rovira Kaltwasser con Mudde sobre la dicotomía exclusión/inclusión (2013). En Lin Hong (2022b) no hay referencias a autores latinoamericanos.
En cuarto lugar, otro grupo de estudios aborda el populismo desde una perspectiva que coloca el acento en las ideas. Yuan Dongzhen (2017a y 2017b) explora las raíces ideológicas y culturales del populismo latinoamericano y señala que la influencia de las ideas de igualdad social y las ideas nacionalistas, el culto popular a los líderes carismáticos y su inclinación por las ideas políticas utópicas son un terreno fértil para el desarrollo del populismo. Este autor usa la expresión Minzhong zhuyi y considera que se debe estudiar el populismo latinoamericano como un fenómeno histórico de larga duración. Yuan cita referencias latinoamericanas como Germani (1962), Di Tella (1965) y Laclau (2005), además de otros clásicos como Guillermo O’Donnell sobre el Estado burocrático autoritario (1973) y Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero sobre los orígenes del peronismo (1971). Yuan también refiere a autores que tienen una visión crítica del populismo como De la Torre y Edwards, entre otros.
En otro de sus textos, Yuan (2018) va más allá del plano de las ideas y establece tres paradojas del populismo latinoamericano: primero, promueve el desarrollo económico a partir de la intervención estatal, pero al mismo tiempo entra en crisis por el colapso económico; segundo, promueve la democracia a través de la movilización popular, pero se agrava la fragilidad política; y en tercer lugar, promueve la igualdad social pero en última instancia produce altos niveles de insatisfacción social. Aunque otros autores también hacen referencia al plano de las ideas (krausismo, nacionalismo, corporativismo, etc.), lo característico de este autor es que señala la singularidad del populismo latinoamericano en sus raíces ideológicas y culturales. En este texto Yuan cita a autores latinoamericanos que ya había citado en sus textos anteriores: Germani (1978), y autores más recientes que tienen una visión crítica del populismo, como De la Torre y Edwards.
También Liu Yumeng y Cao Yaxiong (2019) se ocupan en particular de las ideas que definen al populismo y resumen las cuatro dimensiones del populismo latinoamericano: la económica, la política, la social y la ideológica. Resaltan las características del populismo latinoamericano como antielitista y antiinstitucionalista y la falta de ideología consolidada. En general, tienen una evaluación positiva y consideran al populismo como un fenómeno propio de la democratización en América Latina. A diferencia de otros especialistas del mismo campo, explícitamente mencionan que debe mantenerse el término Minzhong zhuyi. En este texto, las referencias a autores latinoamericanos son Germani (1978) y Donrbusch y Edwards (1991), además de Rovira Kaltwasser (2012) sobre las ambivalencias del populismo.
Por último, un quinto grupo de textos estudia los populismos de América Latina en contraste con otros países. Dos de ellos ya han sido citados más arriba: el artículo que toma el caso de América Latina para analizar la polarización social en China y la trampa de América Latina (Xia y Ye 2005); y el que compara América Latina con Tailandia, destacando los efectos nocivos de las políticas de bienestar del populismo (Zhao 2015). Cabe añadir el trabajo de Tan Daoming (2020), cuya preocupación es caracterizar el populismo de izquierda y de derecha (y de extrema derecha) en el contexto del ascenso de Trump al gobierno de Estados Unidos. Todos estos autores utilizan la acepción Mincui zhuyi. En el caso de Tan (2020), rastreando algunas de las características de los populismos latinoamericanos clásicos, concluye que el populismo es un problema inherente a la democracia de masas y resulta de la inevitable tensión entre la agenda liberal y la agenda de igualdad. En este texto no se cita a autores latinoamericanos.
En este grupo también cabe mencionar el trabajo de Zhou Nan (2022), que propone abordar el populismo en términos comparativos para examinar la democracia representativa occidental, tomando al populismo como un dilema propio de este tipo de régimen. El texto menciona ligeramente las circunstancias históricas de los populismos clásicos y luego se inclina a la generalización para comprender el giro populista de América Latina en el siglo xxi. En este caso la referencia es a Dornbusch y Edwards (1991).
En contraste, Guo Jie (2017) estudia el fenómeno del populismo con especial interés en marcar las características propias del populismo latinoamericano, diferenciándolo de los fenómenos de Europa y América del Norte y para ello usa la expresión Minzhong zhuyi. Se trata de un análisis en el que revisa los sucesivos momentos del populismo (clásicos, neopopulismo y populismo de izquierda) y los compara entre sí, resumiendo las características comunes. La autora concluye que se trata de un concepto que en general se utiliza de manera peyorativa y por lo tanto su significado está condicionado por la posición ideológica de quien lo enuncia. El texto cita a Dornbusch y Edwards (1991).
A pesar de que hay pocas discusiones sobre las distinciones de los populismos de diferentes etapas, hay estudios que sí lo hacen. Es el caso de Jiang (2003) que considera que los populismos latinoamericanos son fenómenos históricamente acotados y que después de 1960 el fenómeno está acabado. También, es el caso de Dong (2017), que sostiene que la combinación de neopopulismo y neoliberalismo en la década de 1990 rompió tajantemente el vínculo entre populismo y expansionismo. Sin embargo, la tendencia más marcada es considerar al fenómeno del populismo como universal o persistente en el tiempo. Algunos autores expresamente hablan de cuatro olas de populismo: Yuan (2017b y 2018); Liu y Cao (2019); Tan (2020); y Dong (2023), entre otros.
En cuanto a las tendencias en el uso de las traducciones, se observa que se utilizan las expresiones Mincui zhuyi en general para enfatizar los aspectos negativos, y Minzhong zhuyi con un tono más neutral y para enfocar en la singularidad histórica latinoamericana. De los treintaiún textos analizados, trece usan Minzhong y dieciocho usan Mincui. Este término tiene connotaciones negativas y conlleva una fuerte influencia de las producciones académicas del Norte global, opacando aristas propias de la situación de dependencia de América Latina como factor histórico condicionante. Debido a la estigmatización del populismo en el círculo académico occidental y por la influencia de este último sobre la academia china, se tiende a teñir la comprensión del populismo latinoamericano con tono negativo.
La elección de la traducción muchas veces coincide con las disciplinas. Por ejemplo, los trabajos provenientes del campo de la economía, el derecho y la ciencia política en su mayoría recurren a Mincui. En efecto, por ejemplo, dentro del grupo de trabajos referidos a la modernización, se observa esta tendencia (Yu 1997; Lin Hong 2007b). En contraste, en aquellos trabajos que provienen del campo de la historia y buscan dar cuenta de la especificidad nacional de los populismos latinoamericanos se prefiere conservar la expresión Minzhong acuñada en los años ochenta (Su 2006; Dong 2000, 2004a y 2004b; Pan Fang 2006; Jiang 2003). También, hay una tendencia a prescindir de Minzhong y usar Mincui, con el objetivo de hacer más útil la categoría para la comparación y la generalización teniendo en cuenta las particularidades históricas de América Latina, pero buscando ir más allá (Dong 2017, 2020a, 2020b y 2023; Lin Hong 2007b, 2022a y 2022b).
En cuanto a la evaluación de estos autores acerca de los diferentes temas en torno a los populismos latinoamericanos, la modernización de América Latina es considerada en China como un caso pionero de intento de vía alternativa entre los países denominados del “tercer mundo” o subdesarrollados, algo que resuena en el ambiente chino por la llamada modernización con características chinas. En cuanto al tema del desarrollo económico y formas de gobierno, se usa más Mincui y se observa el interés por obtener lecciones desde América Latina. En estos textos, se usa la noción de “latinoamericanización” o “trampa” para referir al peligro de estancamiento del desarrollo, que se presenta como un efecto negativo del populismo (Fan y Zhang 2008; Zhao 2015; Fang 2015; Zhang Haomiao 2021). A la vista de las referencias utilizadas, se observa la influencia de visiones afines al neoliberalismo, que está en las antípodas del proyecto económico de desarrollo nacional independiente tanto de los populismos clásicos como de los gobiernos denominados progresistas de las primeras décadas del siglo xxi. El término “latinoamericanización” también es referido por Xia y Ye (2005), lo cual puede explicar que Xia pase de usar Minzhong de tono más neutral a Mincui con implicancias negativas.
En las visiones que estos autores proponen sobre el populismo latinoamericano se puede observar la influencia de las fuentes de lectura a las que recurren. Se observa un predominio de referencias de la academia de Estados Unidos y Europa. En el corpus seleccionado en este artículo, los autores latinoamericanos clásicos más referenciados son Di Tella (1965), con una frecuencia de siete veces, Germani (1978) cinco veces y Germani (1963) dos veces, y Laclau (1977 y 2005) cinco veces en total. Sin embargo, los autores que tienen más frecuencia en las referencias son De la Torre, que es mencionado catorce veces a propósito de distintos textos, y Rovira Kaltwasser, que es mencionado doce veces (solo o con Mudde). Cabe añadir que también Edwards es citado con la misma frecuencia, en general en su libro con Dornbusch.
En general, la reflexión sobre el populismo latinoamericano en los círculos académicos chinos se realiza con la intermediación de autores de las academias del Norte Global,15 o a través de autores de origen latinoamericano pero radicados en el Norte y/o que elaboran sus trabajos en diálogo con ese ambiente académico (como De la Torre, Edwards, Rovira Kaltwasser) y también con autores que desde los años setenta hicieron aportes originales a la concepción de la modernización y la democracia en diálogo con el mainstream de Estados Unidos y Europa (como Laclau y O’Donnell).
Es llamativa la menor frecuencia de referencias a autores emblemáticos de la corriente de pensamiento crítico latinoamericano como Weffort y Ianni, o de otros como Furtado, Cardoso y Faletto, que pensaron la dependencia y el desarrollo (en todos los casos mencionados solo una vez). También llama la atención la ausencia de autores que reivindican el uso de la noción de populismo en relación con la radicalización de la democracia en tiempos recientes (como Aboy Carlés y Casullo, por dar solo dos de los nombres reseñados en la primera parte de este artículo).
En las dos últimas décadas, los estudios sobre populismo se han multiplicado tanto en América Latina como en China. El populismo latinoamericano clásico es uno de los temas de gran interés en los estudios chinos. Como se vio en la primera parte, el concepto de populismo en América Latina fue impulsado junto con la noción de modernización en Estados Unidos. El populismo clásico es un fenómeno específico que difiere de otros más recientes que han sido caracterizados también como populismo. Esta distinción es clave como punto de partida para estudiar el populismo latinoamericano clásico en el medio académico chino, donde poco se dice sobre las implicancias teóricas de las distintas nociones.
En cuanto a la traducción del concepto de populismo, en China existen distintas acepciones. Las predominantes son Mincui zhuyi y Minzhong zhuyi. En líneas generales, hay un predominio en la frecuencia de uso de la primera, sobre todo en los abordajes teóricos y comparativos, y en disciplinas tales como economía, derecho y ciencia política y en general con un tono negativo. En contraste, el uso de Minzhong zhuyi está acotado a los estudios que hacen hincapié en la particularidad histórica latinoamericana y tiene un tono más neutral. No parece haber un predominio de una forma de traducción sobre la otra en los distintos núcleos temáticos.
En el corpus seleccionado se observa una fuerte influencia de autores de Estados Unidos y Europa y de los autores latinoamericanos que en diálogo con la academia norteamericana abrieron los debates sobre populismo en América Latina (Germani, Di Tella). Estos aparecen citados con frecuencia en el medio académico chino. Sin embargo, es llamativa la escasez de referencias a los autores de la tradición de pensamiento crítico. La falta de diálogo directo entre las academias de ambas partes es evidente y es un aspecto que puede profundizarse.
No obstante, es importante subrayar que, al igual que en América Latina, hay autores chinos que consideran al populismo latinoamericano como un elemento del camino propio a la modernización y como una forma histórica propia de la democracia de masas. Este es un punto favorable para profundizar el diálogo con el pensamiento crítico latinoamericano. Del mismo modo, es importante señalar que en los estudios latinoamericanos de China hay trabajos que deslindan el populismo clásico de las experiencias tildadas de populistas en condiciones de prevalencia del neoliberalismo. Pero sigue pendiente un análisis que examine las experiencias latinoamericanas engarzadas en procesos de acumulación histórica de larga duración.
Este artículo pretende alentar nuevos estudios desde perspectivas interdisciplinarias y comparativas que permitan fortalecer el campo de los estudios latinoamericanos en China desde una perspectiva Sur-Sur. Es obvio que para esto el condicionamiento del idioma es un gran desafío. La traducción de textos exige enormes esfuerzos y recursos, aunque el perfeccionamiento de las herramientas de inteligencia artificial puede ser un gran aliciente. Sin dudas, la herramienta más eficaz hasta ahora ha sido la cooperación internacional para el intercambio académico Sur-Sur, que ha aumentado sostenidamente en los últimos años. En este marco, la coescritura entre investigadores de China y América Latina es un medio valioso. En palabras del escritor argentino Roberto Arlt, “el futuro es nuestro por prepotencia de trabajo”.
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Fecha de recepción: 21.03.2025
Versión reelaborada: 21.09.2025
Fecha de aceptación: 28.11.2025
1 Como resultado de esta conferencia se editó el libro Populism: Its Meanings and National Characteristics a cargo de Ghita Ionescu y Ernest Gellner, traducido al español en 1970 bajo el título Populismo. Sus significados y características nacionales (Buenos Aires: Editorial Amorrortu).
2 Como se verá enseguida es uno de los autores más frecuentemente citados en China en relación al populismo.
3 En este artículo, los nombres chinos se indican siguiendo el orden tradicional: primero el apellido y luego el nombre (por ejemplo, Mao Zedong).
4 Adicionalmente, para el autor, esta traducción no refiere a tomar al pueblo como lo esencial porque cui recuerda la palabra nacui (nazi) y por lo tanto suena nefasto.
5 Esta expresión venía dada por la traducción china de APRA, la Alianza Popular Revolucionaria Americana fundada por Víctor Raúl Haya de la Torre y surgida en Perú en los años veinte del siglo pasado, primero como movimiento latinoamericano y luego conformado como partido político en 1930.
6 CNKI es una plataforma digital que recopila la mayoría de los artículos indexados y no indexados en China, tanto académicos como periodísticos y de otras fuentes. En la búsqueda se utilizó la palabra clave populismo (en ambas acepciones: Mincui y Minzhong) y se filtraron los resultados que contenían estas palabras por título y palabra clave. Luego se distribuyeron los resultados en el eje temporal, tomando los registros desde el más antiguo hasta la actualidad.
7 De estos mismos años corresponde la reedición en versión aumentada de Historia de los países latinoamericanos de Li Chunhui en 1983, lo cual es un indicio de la continuidad de su influencia en los estudios latinoamericanos en China en esta fase de reforma y apertura.
8 El CJC incluye al Journal of Latin American Studies. El CSSCI recoge información de todos los artículos académicos publicados en el país en el campo de las humanidades y las ciencias sociales.
9 Se realizó la búsqueda mediante las palabras claves: populismo, América Latina, populismo latinoamericano, Argentina/peronismo, México/cardenismo y Brasil/varguismo/getulismo. Se observa que cuarenta y seis estudios utilizan Mincui zhuyi; mientras que 106 utilizan Minzhong zhuyi.
10 En la revisión manual se eliminaron reseñas; artículos repetidos; artículos traducidos de autores extranjeros; estudios que utilizan el concepto en el título o en las palabras claves pero en rigor no se ocupan del tema; y estudios que abordan o solo los llamados populismos tempranos de principios del siglo xx, o solo las experiencias de los años noventa y más recientes.
11 Para la selección de estos libros se ha realizado una búsqueda online por palabra clave en las principales bibliotecas de China.
12 Se excluyeron los trabajos de Xiao (1982) y Pan (2024) que discuten centralmente el problema de la traducción. Estos textos están referidos en la sección anterior.
13 En el ya citado Dong (2004b) y en Dong (2000 y 2004a), en los cuales se ocupa de la definición del concepto y cita a Dornbusch y Edwards (1991) y Di Tella (1965), respectivamente.
14 Hay traducción al español de Dong (2017), véase Dong (2018).
15 Entre otros, son recurrentes las referencias a autores como Michael L. Conniff, Paul Cammack, Kurt Weyland, Cas Mudde (en conjunto con Cristóbal Rovira Kaltwasser) y Robert R. Barr.